miércoles, 18 de febrero de 2015

Mitología Griega dioses del Olimpo.





Mitos asociados a Urano

El nacimiento de Afrodita

Origen de Afrodita

nacida de la espuma después de que Crono castrase a Urano, y Afrodita Pandemos, la Afrodita común ‘de todo el pueblo’, nacida de Zeus y Dione. Entre los neoplatónicos y finalmente sus intérpretes cristianos, Afrodita Urania figura como la Afrodita celestial, representando el amor del cuerpo y el alma, mientras Afrodita Pandemos estaba asociada con el mero amor físico. La representación de Afrodita Urania, con un pie descansando sobre una tortuga, fue interpretada más tarde como emblemática de la discreción del amor conyugal; la imagen se atribuye a Fidias, en un escultura criselefantina hecha para Elis, de la que sólo tenemos un comentario pasajero de Pausanias.




El nacimiento de Zeus.

Según la Teogonía y la Biblioteca, Gea y Urano habían vaticinado que Crono sería derrocado por uno de sus propios hijos, y así el titán intentó evitar su destino devorando a su descendencia. Ambos ayudaron a Rea a salvar mediante un engaño a Zeus, y éste posteriormente liberó a sus hermanos y logró derrocar a su padre.


Gigante

Origen de los gigantes.

Los gigantes eran criaturas abominables que surgieron de la sangre de Urano verti­da sobre Gaya, la madre tierra, cuando aquél fue castrado por su hijo Cronos. Su creación coincidió con la de los titanes, las Erinias y las ninfas Meliseas.

Los gigantes no sólo eran grandes y tenían una fuerza descomunal, sino que su misma apariencia era ya aterradora. Tenían pelo largo y barbas descuidadas, con pier­nas de las que salían serpientes.

Otros mitos asociados son mencionados en historia.

Historia



En el mito de la creación olímpica, como cuenta Hesíodo en su Teogonía, Urano acudía cada noche a cubrir la tierra y unirse a Gea. De esta unión nacieron los titanes Crío, Ceo, Hiperión, Jápeto, Océano y Crono, y las titánides Temis, Rea, Tetis, Tea, Mnemósine y Febe, modelos de belleza y deidades de animales y vegetales, océanos, bosq{-ues, mares, lagos y ríos. Pero sus hijos menores resultaron ser monstruos: los Cíclopes (Arges, Brontes y Estéropes), gigantes de un solo ojo, y los Hecatónquiros (Coto, Briareo y Giges), gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas.


Urano se avergonzó de ellos y decidió encerrarlos en el Tártaro, el mundo de las profundidades y la oscuridad. Gea sin embargo los amaba, así que incitó a los titanes a que se rebelaran contra su padre. Urano terminó por encerrarlos también en el Tártaro. Gea acudió a ayudarles con las titánides. Pero apenas liberados, los cíclopes atacaron a los titanes, y los hecatónquiros a las titánides, celosos de su belleza.


Gea se vio entonces obligada a encerrar por su cuenta y para siempre a cíclopes y hecatónquiros. Gea pidió ayuda a sus hijos, titanes, para vengarse de Urano, pero sólo Cronos estuvo dispuesto a cumplir con su obligación. Cronos encontró a Urano confiado en brazos de Nix, con la que había engendrado a Tánatos e Hipnos, y le castró con una hoz de pedernal que le había dado Gea, arrojando los genitales tras él. Al salpicar la sangre (o, según el mito, el semen) de éstos en la Tierra, surgieron los Gigantes (más tarde destruidos por los dioses con la ayuda de Heracles), las Erinias, las Melias (ninfas de los fresnos) y, según algunos, los Telquines. Cronos arrojó al mar la hoz (que dio origen a la isla de Corfú, aunque otras versiones cuentan que la hoz ensangrentada fue enterrada y de ella nació la fabulosa tribu de los feacios, que habitaba esta isla) y los genitales de Urano, donde produjeron una espuma de la que nació Afrodita. Cronos encerró entonces a Urano en el Tártaro junto con los cíclopes y hecatónquiros, a quienes también temía.


Tras esta victoria Cronos subió al trono y reinó en el Universo. Gea y Urano, poseedores del conocimiento del porvenir, vaticinaron que uno de sus hijos le arrebataría el poder, como él había hecho con su padre, por lo que Cronos devoró a sus cinco primeros hijos a medida que fueron naciendo. Cuando Rea quedó encinta por sexta vez, desesperada al ver cómo Cronos se tragaba a sus hijos, se escondió en la isla de Creta, donde dio a luz a Zeus. Engañó a Cronos, dándole a comer una piedra envuelta en pañales. Zeus creció en secreto, y al ser mayor, con la ayuda de Gea, le dio a Cronos una pócima que le hizo vomitar a sus hermanos. Con su ayuda y con la de los Cíclopes, que había liberado del Tártaro, logró vencer a Cronos y a los Titanes. Cronos fue encadenado en el Tártaro y Zeus ocupó el Olimpo.


La función de Urano es la de dios derrotado de una época pasada, antes de que el tiempo real empezase. Tras su castración, el Cielo no volvió a acudir a cubrir la Tierra por la noche, sino que ocupó su lugar, y «los padres originales llegaron a su fin





Castración de Urano.





Titanes en el tartaro.





Hecatónquiro.





Ciclope.

Características físicas y cosmogónicas

Como elemento físico, Urano era el límite superior del cosmos, una suerte de techo del mundo, sólido, concebido ya como broncíneo, ya como férreo. La mayoría de los especialistas piensan que el cielo era concebido como una bóveda, aunque West, comentador de la Teogonía, señala que los domos son poco frecuentes después del periodo micénico, y cree que el cielo era pensado como plano y paralelo a la tierra, puesto que si tuviera forma de bóveda no se podría explicar la necesidad de que Atlas mantuviera separada de ésta a una estructura semejante. En la épica griega es frecuente la calificación de Urano como  "estrellado".
 En los poemas homéricos, (ouranós) es a veces un nombre alternativo del Olimpo como hogar colectivo de los dioses; como ocurre al final del libro I de la Ilíada, cuando Tetis surge del mar para suplicar con Zeus: «saliendo de entre las olas del mar, subió muy de mañana al gran cielo y al Olimpo, y halló al largo vidente Cronión sentado aparte».

 En la Teogonía de Hesíodo, Urano es engendrado por Gea, que lo alumbra "con sus mismas proporciones" .Este acto de alumbramiento asexuado ha sido concebido como una versión cosmogónica del principio cosmológico de la separación del cielo y la tierra a partir de una masa indiferenciada, cuyo duplicado poético es el mito de la castración de Urano.

En el siglo VI, cuando existía una distinción entre Afrodita Urania (‘celestial’) y Afrodita Pandemos (‘de toda la gente’).


Urano y Gea

¿Quien es?



En la mitología griega, Urano es un dios primordial personificador del cielo. Su equivalente en la mitología romana era Caelus. En la griega, Urano era hijo y esposo de Gea, la Madre Tierra, que, según cuenta Hesíodo en la Teogonía, había concebido a Urano por sí misma. Urano y Gea fueron los padres de la primera generación de Titanes, así como los ancestros de la mayoría de los dioses griegos; sin embargo, ningún culto específico de Urano sobrevivió en la época clásica. El dios no aparece entre los motivos usuales de las ilustraciones de la cerámica griega antigua. Con todo, Gea, Urano y Estigia podían ser reunidos en solemnes invocaciones en la épica homérica.
La mayoría de los griegos consideraban que Urano era un dios primordial (protogenos), y no le asignaban padres. Bajo la influencia de los filósofos, Cicerón afirma en De natura deorum que era descendiente de los antiguos dioses Éter y Hemera, el Aire y el Día. Según los himnos órficos, Urano era el hijo de la diosa de la noche, Nix. Su equivalente en la mitología romana era Caelus (de caelum, en latín ‘cielo’).



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